Recycle Organics (RO) se asocia con la Climate & Clean Air Coalition (CCAC) para combatir los contaminantes climáticos de vida corta (SLCPs) en Argentina.
El programa Recycle Organics (RO) expande sus esfuerzos para abordar las emisiones de metano en el Sur Global a través de un nuevo proyecto en alianza con la Climate and Clean Air Coalition (CCAC). Esta colaboración tiene como objetivo reducir los contaminantes climáticos de vida corta (SLCPs) en Argentina mediante el desarrollo de políticas de recuperación de residuos orgánicos. Esta iniciativa marca el segundo proyecto de RO en el país, apoyando la gestión sostenible de residuos y contribuyendo al cumplimiento del Compromiso Global sobre el gas de efecto invernadero metano, que busca reducir un 30% de sus emisiones para 2030.
Argentina también forma parte de la Comunidad de Práctica sobre Reducción de Emisiones de Metano de Fuentes Orgánicas en América Latina y el Caribe (CoP Met-LAC), codirigida junto a la plataforma LEDS LAC. Este nuevo proyecto complementa los trabajos previos de RO en la región, junto a países vecinos que formaron parte del programa original Reciclo Orgánicos en América Latina. Tanto la iniciativa CoP Met-LAC como el programa original recibieron el apoyo del Global Methane Hub (GMH).
Hasta 2026, este proyecto acompañará al gobierno argentino en la creación de un marco que mejore la gestión de los subproductos del tratamiento de residuos orgánicos, como compost, digestato y biogás. A través de una red diversa de actores —desde productores agropecuarios hasta funcionarios gubernamentales y municipales— el equipo de RO, liderado por CCAP e ImplementaSur, mostrará el potencial de reducir emisiones de metano y carbono mediante la integración de políticas de compostaje y digestión anaeróbica en la gestión de residuos.
“El residuo orgánico es uno de los mayores emisores de metano”, afirmó Luz Ledesma, Asociada Senior de Políticas en CCAP. “Con este proyecto estamos fortaleciendo las condiciones necesarias para que los actores puedan medir, mitigar y transformar los residuos orgánicos en recursos valiosos. Desde 2019, el país ha avanzado significativamente con la introducción de normativas específicas. Esto es clave para Argentina, donde el 44,19% de los residuos sólidos dispuestos en rellenos sanitarios son orgánicos, pero las tasas de recuperación están por debajo del 5%. A la vez, estos residuos tienen un enorme potencial para la producción de compost, biofertilizantes y bioenergía, además de mejorar la salud del suelo y promover prácticas circulares en los sectores agropecuario y forestal”.
La Estrategia Nacional para la Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (ENGIRSU) 2005-2025 de Argentina busca establecer un sistema de gestión integrada de residuos que mejore la salud pública y mitigue el impacto ambiental de los basurales y rellenos. El programa ya ha recibido apoyo del Banco Mundial y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) para implementar proyectos piloto como la instalación de sistemas de biogás en municipios.
Argentina es el tercer país de América Latina que más residuos genera por persona (1,16 kg/día). Aunque la reducción de GEI ya no es una prioridad bajo la actual administración nacional, el desarrollo de mercados para subproductos orgánicos —como el compost o el biogás— representa una gran oportunidad económica. Invertir en el tratamiento de residuos orgánicos puede diversificar la matriz productiva, generar empleo y mejorar la eficiencia en el uso de recursos, beneficiando a sectores como la agricultura, la energía y la agroindustria.
Aproximadamente el 50% del flujo de residuos en Argentina es de origen orgánico, es decir, casi la mitad de los residuos sólidos municipales son restos de comida o poda. Sin embargo, la mayor generación de residuos orgánicos ocurre en las etapas de producción de alimentos. En este sentido, Argentina se destaca como uno de los principales productores de alimentos de la región, con industrias agropecuarias de gran escala, lo que crea condiciones ideales para aprovechar los beneficios de la valorización de residuos orgánicos.
“Un aspecto clave de este proyecto es su enfoque en el sector ganadero”, explicó Patricia Fernandez Cañas, Experta Local y Consultora Senior de Residuos para este proyecto. “La ganadería es uno de los sectores que más aporta al PBI argentino, y la calidad de su carne es reconocida internacionalmente. Por eso es fundamental que sus procesos productivos y de gestión de residuos se basen en buenas prácticas. Como exportador de carne, frutas, hortalizas y pescado, Argentina también debe responder a requerimientos ambientales de sus socios comerciales. Además, la cantidad y calidad de residuos generados en este sector representa una gran oportunidad ambiental y económica”.
Actualmente, RO está investigando cómo productores porcinos y frigoríficos gestionan sus residuos orgánicos, evaluando en qué medida los tratan. Como uno de los principales productores de carne bovina del mundo, Argentina tiene gran potencial para implementar tecnologías de recuperación energética y desarrollar operaciones de compostaje y digestión anaeróbica a gran escala replicables a nivel regional.
Estas tecnologías también pueden reemplazar fertilizantes sintéticos, capturar carbono y dinamizar las economías locales, generando múltiples beneficios ambientales y sociales. A través de esta investigación, el equipo de RO brindará capacitaciones dirigidas, ya que las entrevistas preliminares revelan que, si bien hay mucha información disponible, está dispersa y eso genera malas decisiones y pérdida de oportunidades por falta de orientación adecuada.
Al finalizar el proyecto, el equipo propondrá políticas y/o regulaciones para impulsar continuar impulsando la valorización de residuos orgánicos.
“Una política exitosa de gestión de residuos orgánicos requiere colaboración entre todos los sectores —el gobierno nacional, las 23 provincias, más de 2.200 municipios y actores privados del sector ganadero involucrados en este proyecto”, agregó María Paula Viscardo Sesma, Analista de Investigación en CCAP. “Esta iniciativa busca crear las condiciones adecuadas para que los actores clave impulsen un cambio real”.
A través de un inventario de emisiones en plantas de tratamiento que producen compost o digestato, RO también generará indicadores clave como la cantidad de residuos orgánicos tratados por sector. También estimará el potencial de reducción de CO₂e, comparándolo con volúmenes de producción de bienes como la carne vacuna.
Resultados clave de este proyecto:
- Evaluación de los distintos tipos de residuos orgánicos y su potencial uso como productos con valor agregado.
- Aumento de la capacidad para monitorear y evaluar emisiones de GEI originadas en el sector agrícola.
- Desarrollo de políticas que faciliten la valorización de subproductos como compost y biofertilizantes.
Creación de herramientas de capacitación para gobiernos locales, provincias y sector privado que mejoren los modelos de negocio y reduzcan emisiones de metano.
